¿Qué es la danza contemporánea?

Para definir lo que es la danza contemporánea, tendremos que usar algunas ambigüedades: es un género alternativo y diferenciado de ballet y danza moderna. Hablamos de la danza contemporánea desde la segunda mitad del siglo XX (específicamente, desde los años 60), pero estas seis décadas han cedido el paso a la multitud de estilos, técnicas y disciplinas.

En términos generales, podemos decir que la danza contemporánea busca constantemente la innovación; Tanto en forma de movimientos, en las historias que quiere contar, en su estilo de música o en su distribución en el espacio. La característica principal es eclecticismo, además de que cada autor tiene su estilo individual.

Breve historia de la danza contemporánea

Para entender lo que es la danza contemporánea y de dónde proviene, tenemos que regresar a los Estados Unidos a finales del siglo XIX. Allí, de la mano de Isadora Duncan, surge la danza libre: se rechazan las formas clásicas del ballet, se buscan los movimientos naturales y simples, la improvisación y el contacto con la naturaleza.

Cómo hacer un libro (parte 2)

En este post detallo los últimos pasos para conseguir tu libro hecho a mano.

Paso 8

Dobla las esquinas sobre la medida del cartón donde van a ir y pégalas en su lugar.

Paso 9

Haz lo mismo con la otra tapa.

Paso 10

Dobla los bordes en el cartón y pégalos también en su lugar.

Paso 11

Corta dos hojas de papel para el interior de las cubiertas. Alguna vez he utilizado un papel rojo con un patrón de abanico y queda muy bien, te lo recomiendo. Las piezas resultantes deben ser de 0,5” menos que el papel en blanco. Mi papel en blanco es de 6″ x 8″ , por lo que cortar el papel para el interior-cubre deberá ser de 5,5” x 7,5“ .

Luego, pega el papel en el interior de las cubiertas. (No hagas aún caso sobre los clips, lo explico en el siguiente paso.)

Paso 12

Es la hora de perforar los agujeros, que es probablemente el más difícil de los pasos sobre cómo hacer un libro, pero tampoco es muy comlpicado de hacer.

Si tienes la suerte de tener acceso a alguna herramienta que permita agujerear fácilmente, no tendrás problemas. Este es el método más directo de hacer los agujeros, y sólo te llevará unos pocos minutos, ya que se pueden agujerear muchas páginas a la vez.

¿Qué pasa si no cuento con una herramienta similar?

Si no tienes acceso a alguna herramienta que te permita realizar estos agujeros, trata de usar un punzón de un solo orificio. Realmente dependerá del espesor de la cubierta de cartón en cuanto a si se puede perforar a través de él o no, pero vale la pena probarlo. Eso sí, de este modo deberás agujerear las hojas una a una.

Paso 13

Ahora es el momento de hacer la unión de la que hemos hablado al principio del primer post. Necesitarás un pedazo de cinta que sea 6 veces más larga que lo que es el libro de alto. Por ejemplo, mi libro es de 6″ de altura, por lo que necesitan alrededor de 36″ de la cinta.

 

1515 – Viajar – El Palacio de las Artes Reina Sofía

El emblema de la Ciudad de las Artes y las Ciencias…

El Palacio de las Artes Reina Sofía es el edificio más impresionante de todo el complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, un edificio colosal que sobresale sobre todo el complejo de edificios de forma majestuosa, dotando de personalidad propia al conjunto al ser el edificio que más atención atrae cuando se visita por primera vez la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Como verás en el mapa que encontrarás más adelante, queda situado a la izquierda del complejo, entre el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe y el puente de “L’Assut de l’Or”. No está situado dentro del itinerario de visitas a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, pero el acceso a parte de sus instalaciones es libre y gratuito, contando también con un restaurante. Para acceder a su interior has de comprar entrada para algunos de los conciertos y eventos que en él se celebran, aunque pasear por sus alrededores ya es una recompensa más que suficiente por lo impresionante del edificio. También existen visitas guiadas para que son de pago y que requieren de reserva previa, pudiéndote informar al respecto en la página oficial del Palacio de las Artes Reina Sofía.

El Palacio de las Artes Reina Sofía, tal y como podrás comprobar cuando lo visites, constituye todo un monumento, una verdadera escultura arquitectónica obra de, cómo no, el arquitecto valenciano Santiago Calatrava, artífice de todo el complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Y es que este edificio lleva el sello inconfundible del arquitecto valenciano que se reconoce en todos y cada uno de los edificios del complejo arquitectónico que nos ocupa, siendo el del Palacio de las Artes Reina Sofía el que encierra un mayor simbolismo con la innovadora arquitectura de este edificio, de más de 40.000 m2 y una altura de 75 metros.

De todo el complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, el Palacio de las Artes Reina Sofía ha sido el último en inaugurarse. Te podemos indicar algunos datos de interés sobre el edificio:

El complejo está rodeado por una especie de lago artificial, iluminándose por la noche, lo que le da a todo el conjunto una vistosidad especial.
Asimismo, el complejo del edificio y del lago que lo rodea, al estar situado en el Jardín del Turia (el viejo cauce del río), permite el acceso al mismo desde este Jardín, lo que hace que esté perfectamente integrado en las actividades de ocio de los valencianos, ya que no se trata de un edificio vallado o rodeado de otros edificios en plena urbe. Puedes pasear por el cauce del río y disfrutar del complejo como si de un elemento más del Jardín del Turia se tratara.

El edificio cuenta en su interior con cuatro salas:
Una Sala Principal: Cuenta con un aforo de casi 2000 personas, a diversos niveles, ya que está destinado a espectáculos líricos fundamentalmente.
Un Auditorio: Se trata de un espacio con un aforo cercano a las 1500 personas, destinado a espacio multifuncional.

El Aula Magistral: Espacio más reducido que los anteriores, ya que está destinado esencialmente a pequeños conciertos de música clásica y funciones de cámara.
La Sala Martí Soler: Se trata de una sala de exposiciones junto al propio edificio.
El material predominante en la construcción del edificio es el hormigón blanco, lo que hace que quede perfectamente integrado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Está revestido con una cubierta brillante, lo que le da un brillo especial con la luz.

El edificio está estructurado en una serie de voladizos que forma la estructura de sus plantas, culminando en los laterales en una serie de terrazas ajardinadas.
La altura total del edificio es de 75 metros y el acceso al mismo se realiza a través de una pasarela elevada de 56 metros de longitud.

Sin duda, se trata de un edificio que no te va a dejar indiferente, ya que se integra perfectamente en todo el complejo, así como con los edificios y construcciones de alrededor. De hecho, a medida que te acerques a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, la impresionante cúpula del edificio será lo primero que puedas ver, emergiendo del viejo cauce del Turia de forma majestuosa y dominando todo el complejo arquitectónico que lo rodea, erigiéndose en todo un icono, en un símbolo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias y de la misma ciudad de Valencia.

El Palacio de las Artes Musicales…

Arte, música, teatro y danza se dan cita en el Palacio de las Artes Reina Sofía, como es el “Certamen Operalia”, el cual se celebra cada año en este lugar bajo la dirección de Plácido Domingo, uno de los más prestigiosos concursos internacionales para cantantes de ópera que inician su carrera, organizado por la “Association Operalia”. A ello se une el amplio programa de conciertos y actuaciones clásicas que tienen lugar durante todo el año en este lugar, combinándose a la perfección (como ocurre con el resto de los edificios del complejo) con las actividades y programas dirigidos a los más pequeños para fomentar en ellos el gusto y el amor por la cultura.

El Palacio de las Artes Reina Sofía es, además, la sede de la “Orquestra de la Comunitat Valenciana”, siendo la orquesta titular del edificio. La “Orquestra de la Comunitat Valenciana” está integrada por internacionales personalmente seleccionados por su director musical, Lorin Maazel, quien lidera la formación desde su fundación en 2006. En poco tiempo, esta orquesta, galvanizada por Maazel, se ha situado entre los conjuntos más ascendentes del panorama internacional, y ha sido elogiada por público y crítica como “una de las mejores orquestas surgidas en los últimos años”.

Por otra parte, y como hemos apuntado, el Palacio de las Artes Reina Sofía, como el resto de edificios del complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, tiene una clarísima vocación didáctica, dirigida especialmente a los más pequeños, de ahí que tengamos que destacar entre las actividades de este edificio un amplísimo programa didáctico dirigido al público estudiantil y familiar, con el objetivo principal de acercar el contenido musical a los más pequeños y aproximar el mundo de la ópera, el repertorio sinfónico y de cámara, así como las artes escénicas y audiovisuales al mayor número posible de estudiantes de todas las edades.

Pero, además, el Palacio de las Artes Reina Sofía no sólo se centra en una labor didáctica para el gran público, sino que además se preocupa por preparar a las futuras generaciones de artistas profesionales. En este sentido, el Palacio de las Artes Reina Sofía cuenta con el “Centre de Perfeccionament Plácido Domingo”, el cual nace con el objetivo de promover una formación profesional de alto nivel dirigida a jóvenes cantantes y músicos, formación que va destinada a alumnos procedentes de España, de la Unión Europea y del resto del Mundo, que estudiarán y recibirán consejos de los mejores profesionales del Palacio junto a docentes de reconocido prestigio.

Los alumnos tienen la posibilidad de participar en la vida y la actividad del enclave cultural valenciano con conciertos y producciones operísticas propias. Asimismo, pueden participar en las producciones de la temporada artística, tanto en papeles principales o como “cover”. De este modo, el Palacio concede gran relevancia y desarrollo a la formación profesional en el campo de los espectáculos en directo, con proyección en el mercado laboral artístico internacional.

El “Centre de Perfeccionament Plácido Domingo” comenzó a funcionar en diciembre de 2008, coincidiendo con la presencia en Valencia del tenor que le da nombre. Desde entonces, se han estrenado dos títulos operísticos de Rossini, “La scala di seta”, en noviembre de 2009, y “L’italiana in Algeri”, en octubre de 2010.

Dentro del “Centre de Perfeccionament Plácido Domingo”, y en esa misma línea formativa de los futuros artistas y creadores líricos, se encuentra el llamado “Proyecto Sipario”, el cual nace de la necesidad constatada por las entidades del mundo del espectáculo de las regiones italianas de Lazio, Marche, Veneto, Umbría y de la región española de la Comunidad Valenciana de promover una oferta formativa hacia la profesionalización y que, al mismo tiempo, resulte innovadora para los operadores de las artes y las profesiones del espectáculo en directo del teatro musical (profesores de orquesta, cantantes líricos, pianistas repertoristas, maquinistas, utileros, sastres, maquilladores-peluqueros, carpinteros, escenógrafos, técnicos de sonido, técnicos de iluminación y electricistas, etc.).

Un edificio indispensable en tu visita a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el edificio que más impresiona de todo el complejo y que sorprende a cuantos visitan la ciudad de Valencia. El Palacio de las Artes Reina Sofía es el templo dedicado a la música en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, un templo que adquiere su máximo esplendor las noches en las que en su interior se celebra algún concierto u ópera, el momento ideal para disfrutar del espectáculo visual y musical que proyecta este lugar ubicado en uno de los lugares más espectaculares y bellos de Valencia.

 Cómo hacer un libro (parte 1)

Aprende a hacer un libro utilizando la sencilla “técnica de unión libro japonés” donde con una sola cinta lograrás que estén todas las páginas de tu libro juntas. Con un álbum de fotos o un diario hecho de esta manera conseguirás un regalo muy original.

Si quieres aprender cómo enlazar un libro, la técnica de encuadernación japonesa que he mencionado, es una de las maneras más fáciles de aprender. No necesitarás ninguna herramienta especial, simplemente sigue los pasos que te explico a continuación y en otros posts.

Cómo hacer un libro – Materiales

Para este proyecto, se necesita:

  • papel en blanco (30-100 hojas, dependiendo de lo grueso que quieres que sea tu libro)
  • tarjeta de pensión – 2 hojas, para las cubiertas delantera y trasera
  • papel bonito * – 2 tipos, para interior y exterior de las tapas
  • cinta – unos pocos pies de largo, 6 mm (¼“ ) de ancho
  • perforador (o taladro de potencia: opcional)
  • barra de pegamento
  • tijeras
  • regla
  • clips

Como podrás ver, con estos materiales es mucho más fácil encuadernar libros debido a que no es necesario ningún pegamento especial.

* Normalmente utilizo un tipo de papel que se llama scrapbooking, pero Marta, una lectora se puso en contacto para informarme de que el papel de envolver funciona bien también – gracias Marta!

Cómo hacer un libro – Instrucciones

Paso 1

En este primer paso necesitas tener todas las hojas que vas a querer encuadernar. Yo suelo utilizar unas 30 hojas de 6″ x 8″ y siempre con papel de escritura de alta calidad. Puedes utilizar tantas o tan pocas hojas como quieras. Creo que 30 hojas es un buen tamaño para un álbum de fotos. Para una revista es probable que quieras 50 o más.

Paso 2

Posteriormente, deberás cortar dos láminas de cartón exactamente del mismo tamaño que el papel en blanco, por ejemplo, 6″ x 8″ en mi caso. Coge una de las tarjetas que has elegido para la portada y dibuja dos líneas verticales en ella. La primera línea debe ser de 1″ (2,5 cm) desde el borde izquierdo, y la segunda línea debería ser un poco menos de 0,5” (unos 1,5cm aproximadamente) desde el borde izquierdo.

Repite este procedimiento para la otra tarjeta.

Paso 3

Con unas tijeras o un cutex, corta a lo largo de las líneas que has dibujado tal y como se ha explicado en el paso 2.  Intenta cortar de forma precisa para que quede una línea muy fina.

Paso 4

Corta dos trozos de papel que resulte original ya que será el exterior de las tarjetas. Cada pieza debe ser de 1,5” de largo y 1,5” más ancho que el papel en blanco. Por ejemplo, mi papel en blanco es de 6″ x 8″ , por lo que el papel que debo de cortar en este caso sería de 7,5” x 9,5” de tamaño.

Paso 5

Coloc una de las bonitas hojas de papel que has elegido boca abajo, y dibuja un borde de ¾” a lápiz en todos los sentidos.

Paso 6

Utiliza la barra de pegamento para pegar el cartón sobre el papel que hayas elegido como portada de manera que se alinee con las líneas que dibujó en el paso anterior. Asegurate de cubrir toda la superficie del cartón con pegamento, no sólo los bordes.

Esta será la contraportada. La línea que ha quedado en el cartón que ha cortado en el paso 3, será la “bisagra” que hace que el libro sea fácil de abrir.

Si estás utilizando papel fino (por ejemplo, papel de regalo), es mejor aplicar el pegamento al papel que al cartón, de lo contrario el papel puede arrugarse. El papel fino tiende a hincharse de la humedad del pegamento. Al aplicar el pegamento directamente al papel, le das al papel una oportunidad de hincharse antes de que esté en contacto con el cartón.

Paso 7

Haz lo mismo con la portada. Asegurate de que al pegar el papel, éste se encuentre en la posición correcta. Es muy importante fijarte ya que si te equivocas no habrá vuelta atrás.

Fiestas y tradiciones en Bilbao

La Semana Grande de Bilbao: “Aste Nagusia”…

Bilbao

Ciertamente, Bilbao es una ciudad realmente tranquila, hasta que, por supuesto, llega su “Semana Grande”, conocida como “Aste Nagusia”; nueve días que, a partir del sábado siguiente al 15 de agosto, la ciudad se descontrola por sus cuatro costados, dando lugar a una explosión de celebraciones con riadas de gentes que inundan sus calles, especialmente su Casco Viejo.

Sin embargo, y a pesar de la popularidad de esta festividad, resulta curioso observar que su celebración actual es relativamente reciente. En efecto, esta Semana Grande de Bilbao tiene su origen formal en el año 1978, cuando, digamos, se institucionaliza lo que, sin embargo, llevaba años ya teniendo lugar, coincidiendo con la segunda quincena de agosto, tan propicia a las celebraciones locales y patronales por toda España, cuando visitaban la ciudad circos ambulantes y feriantes que montaban sus barracas en las afueras de la ciudad coincidiendo con las corridas de toros y espectáculos tradicionales que tenían lugar desde antaño por esas fechas en Bilbao. Quizás, en realidad, lo que ocurrió en 1978 fue que, con los primeros Ayuntamientos democráticos de la transición, estas celebraciones se hicieron más participativas al institucionalizarse desde las nuevas Corporaciones Locales, lo que, parece ser, ocurrió en el caso de la “Aste Nagusia” bilbaíno.

Ciertamente, la explosión democrática de 1978 dio lugar a un deseo desde las instituciones públicas por fomentar la participación ciudadana en numerosos aspectos y, cómo no, uno de los primeros en los que se pensó fue en las fiestas patronales locales, una forma ciertamente acertada de lograr que los ciudadanos se implicaran en los proyectos de los recién nacidos Municipios democráticos. En este sentido, Bilbao no fue una excepción, pasándose así de unas anodinas celebraciones arrinconadas a las afueras de Bilbao, en las que la “Sección Femenina” era la protagonista con sus danzas típicas, a unas fiestas en las que la calle, de la mano de su Ayuntamiento, transforman la “Aste Nagusia” en un reclamo que, año tras año, llenará las calles de Bilbao de vida y celebración.

Efectivamente, aunque la “Aste Nagusia” ya existía antes de 1978, no es menos cierto que, progresivamente, fue convirtiéndose en una festividad rayana en lo decadente, con apenas algunas atracciones que, poco a poco, fueron arrinconadas a las afueras de la ciudad. Así, la “Aste Nagusia” languidecía en abrasadores meses de agosto que dejaban vacía la ciudad, huérfana de ofertas veraniegas para propios y extraños, quienes preferían huir de una “Semana Grande” que ahogaba a quien se acercaba a su mediocridad decadente. Hasta que un buen buen día de 1978, una vez recuperada la Democracia en nuestro país, se convocó un concurso de ideas para organizar una verdadera “Semana Grande” para Bilbao, con un marcado carácter popular y participativo, un concurso de ideas que ganó el “Colectivo Txomin Barullo” (un antiguo personaje bilbaíno conocido por su carácter juerguista y campechano) y que desembocó en la creación de la primera “Comisión Popular de Fiestas” que pondrá en práctica el proyecto ganador.

En ese proyecto ganador se hará especial énfasis en la participación ciudadana, siendo fundamental para ese concepto la figura de las “Comparsas”, las cuales serán el verdadero corazón de la Semana Grande y quienes, en realidad, organicen el conjunto de actividades de la misma con el apoyo del Ayuntamiento, pero siempre teniendo como premisa la espontaneidad ciudadana y participativa que caracterizan a la “Aste Nagusia” nacida en 1978, agrupadas todas ellas en la federación de Comparsas llamada “Bilboko Konpartsak”, una federación o agrupación que promueve, precisamente, esa participación ciudadana articulada a través de las referidas Comparsas siempre en el respeto a la diversidad de sensibilidades sociales y políticas que existen en Bilbao, de ahí el éxito participativo de esta fórmula organizativa, éxito el cual, en una ciudad como Bilbao, de otra forma sería imposible.

Así, se puede decir que el verdadero corazón del “Aste Nagusia” habita en sus Comparsas, las cuales nacen directamente de los barrios bilbaínos y organizan en ellos sus actividades, llenando de vida y de sentido las segundas quincenas de agosto de la ciudad, dejando atrás los insulsos veranos en los que agonizaba Bilbao antes de 1978. De esta forma, aquel año marcó un cambio radical en la forma de sentir las fiestas de la ciudad, un cambio radical en su sentido más literal, ya que, de la noche a la mañana, Bilbao se lanzó a la calle por medio de sus Comparsas para organizar una Semana Grande digna de esta Villa.

Pero centrándonos en la “Aste Nagusia”, en su contenido, indicar que ésta comienza con el ”Txupin”, a imagen y semejanza del “Chupinazo” pamplonica de los Sanfermines, el cual es lanzado el primer sábado siguiente al 15 de agosto en la Plaza del Teatro Arriaga por la ”Txupinera”, la mujer encargada de dar inicio oficial a la Semana Grande de Bilbao mediante el lanzamiento del cohete que inaugurará nueve días de fiesta total en Bilbao, aderezándose el acto por el “Pregonero”, quien da lectura al Pregón oficial de las fiestas ataviado con un traje amarillo y sombrero de época, invitando a propios y extraños a disfrutar al máximo de los nueve días en que Bilbao abrirá sus puertas día y noche sin tregua.

Así, “Pregonero” y ”Txupinera” son las dos figuras centrales del inicio de la Semana Grande de Bilbao, figuras que, con los años, han ido ganando protagonismo durante los nueve días de celebraciones (especialmente la ”Txupinera”, ya que, además del ”Txupin” inicial, es la encargada de lanzar otro cohete todos los días a las siete de la mañana para marcar el inicio de otro día festivo. Efectivamente, si inicialmente la intervención de ambos se limitaba al acto del ”Txupin” y poco más, progresivamente han ido ampliándose sus funciones y su protagonismo es mayor en el seno de la fiesta. Ambas figuras son elegidas por una comisión mixta compuesta por representantes de las Comparsas y del Ayuntamiento (en el caso del “Pregonero”) y por la ”Bilboko Konpartsak” (en el caso de la ”Txupinera”), pero siempre teniendo en cuenta que el “Pregonero” podrá ser un hombre o una mujer, mientras que la ”Txupinera” siempre, necesariamente, habrá de ser mujer, siendo que ambas figuras portan un uniforme específico que hunde sus raíces en el período de las Guerras Carlistas: el “Pregonero” va ataviado con chaquetilla de frac amarilla, bicornio negro empenachado, faja blanca y pantalón o falda blanco para diario y negro para ceremonia; la ”Txupinera” viste casaca roja con grandes hombreras, con vivos negros en cuello, con charreteras y doble fila de botonadura dorada, falda negra de estambre de tubo, boina roja con el escudo de la Villa de Bilbao bordado y zapatos de charol negro con medias blancas.

Otro de los personajes indispensables en la “Aste Nagusia” es la “Marijaia”, símbolo oficial de la Semana Grande de bilbao que cuenta con una canción propia llamada “Badator Marijaia” (“Ya llega Marijaia”). La “Marijaia” es una muñeca gorda que fue creada en 1978 por Mari Puri Herrero, una artista plástica que recibió el encargo de la primera Comisión de Fiestas a tal fin, algo que llevó a cabo en cinco días. La “Marijaia” debe su nombre a la combinación de las palabras “María” y “jaia” (“fiesta” en Euskera) y se inspira en los gigantes y cabezudos tan comunes en las fiestas veraniegas de numerosas localidades españolas, consistiendo así en una gran muñeca que hace su aparición en el balcón del Teatro Arriaga justo después del ”Txupin”, enfervorizando así a las masas que asisten al acto porque saben que su aparición significa que ha comenzado la Semana Grande de Bilbao. Sin embargo, su final es menos poético, ya que la “Marijaia” es quemada el último día de las fiestas en la Plaza del Teatro Arriaga, lo que marca el final de la “Aste Nagusia” hasta el año siguiente, en el que una nueva “Marijaia” marcará el inicio de otros nueve días de Semana Grande en Bilbao.

Es tal el carácter popular y participativo de la “Aste Nagusia” que el peso principal de su organización y desarrollo recae sobre las Comparsas articuladas por la “Bilboko Konpartsak”, siendo que el papel que se deja a las autoridades municipales es meramente administrativo y de intendencia respecto a aspectos de orden público, financiación, soporte logístico y organización de eventos paralelos que ensalzan la Semana Grande de Bilbao haciéndola más atractiva para el turismo. Así, durante la “Aste Nagusia” son escasos (por no decir nulos) los actos oficiales, ocupando el lugar de éstos los organizados por las propias Comparsas en un alarde imaginativo y participativo, llenando cada barrio de Bilbao de una fiesta y colorido que, en su conjunto, conforma un puzzle en el que las calles de la ciudad se llenan de vida día y noche, invitando a recorrer las callejuelas de su Casco Viejo, a disfrutar de la cocina bilbaína practicando el “txikiteo” y el “poteo” y descubriendo así, de esta forma tan sugerente, todos y cada uno de los rincones de una ciudad que, en su Semana Grande, sale a la calle para no encerrarse durante los nueve días que dura la “Aste Nagusia”.

Ciertamente, Bilbao se pone patas arriba durante esos nueve días, con un programa de fiestas prácticamente inacabable que va desde los actos más tradicionales (el ”Txupin”, las verbenas de barrio, los teatros callejeros y populares, las cucañas, las danzas tradicionales, las populares “bilbainadas”, las obligadas corridas de toros, los concursos gastronómicos, los torneos de pelota, …) hasta los actos en los que los más jóvenes dan rienda suelta a sus instintos festivos, destacando en este punto los conciertos pop y rock que, sin duda alguna, son indispensables en las fiestas de agosto, sin olvidar las clásicas veladas de jazz, el tradicional “Criterium Ciclista”, los obligados concursos de fuegos artificiales nocturnos que llenan de luz y color la noche bilbaína y, por supuesto, la infinidad de comidas y reuniones gastronómicas que son obligadas en una ciudad como Bilbao. Y, cómo no, hay que destacar el imprescindible “Desfile de la Ballena” que organiza la “Bilboko Konpartsak” y que, de la mano de las Comparsas, llena de colorido las calles de Bilbao con los globos de helio gigantes que forman figuras marinas alegóricas, como es el caso de la “Gran Ballena”, maestro de ceremonias del desfile y que abre el paso a otros presonajes (como es el caso del “Pequeño Besugo”, “Baly” o “Pulpo”) que recorren las calles de la ciudad invitando a todos a unirse a la fiesta de una forma muy colorista y original.

Si tienes pensado viajar a Bilbao, te recomendamos que lo hagas en la segunda quincena de agosto, ya que descubrirás una ciudad llena de vida y de propuestas de lo más variado que te harán disfrutar de una ciudad que, como verás, alejándose del tópico, está llena de vida y de participación, ofreciendo al visitante mil y una posibilidades para disfrutar de unas vacaciones o de una escapada inolvidables. No te pierdas Bilbao durante su “Aste Nagusia”, un ir y venir de riadas de gente por sus calles que nos muestra el carácter especialmente festivo y campechano de los bilbaínos en la explosión participativa y popular que es su Semana Grande.

Bilbao en Carnaval: el InauteriakBilbao en Carnaval: el “Inauteriak”…

Bilbao
Y es que las Comparsas de la “Aste Nagusia” agrupadas en la “Bilboko Konpartsak” valen para un roto y un descosido, ya que están presentes en todas y cada una de las fiestas eminentemente más populares y participativas de la ciudad, y tal es el caso, precisamente, de los Carnavales.

Efectivamente, si Carnaval es una época en la que la calle toma el calendario festivo de todo el Mundo, en Bilbao ello es especialmente palmario. No obstante, los Carnavales de Bilbao difieren bastante de los Carnavales de otras latitudes, como por ejemplo el caso de Cádiz; podemos decir que se trata de unos Carnavales más intimistas, menos artificiosos, con menos “glamour”, pero, no por ello, menos festivos. Efectivamente, los Carnavales de Bilbao se viven más a pie de calle, a golpe de actividades populares que demuestran la inventiva que emana del saber popular que, por lo demás, es común a los Carnavales de todo el Mundo.

Lo que decimos no supone menospreciar la celebración carnavalesca de otros lugares, sino que lo que tratamos de resaltar es que los Carnavales de Bilbao son diferentes, con las peculiaridades propias de la ciudad, con personajes únicos que dan vida a estas fiestas y que marcan el devenir de las mismas por las calles de la ciudad, como es el caso de los imprescindibles “Farolín” y “Zarambolas”, dos personajes opuestos que, sin embargo, constituyen la definición misma del bilbaíno:

“Farolín”: Es la parte del bilbaíno que alardea de su condición “botxera”, bilbaína por excelencia; la del bilbaíno que todo lo puede y que todo lo ha hecho, que cualquier logro ajeno no tiene importancia porque, desde luego, él lo puede superar o lo ha superado ya.
“Zarambolas”: Es la parte del bilbaíno conformista, campechana, la del buen comer, el buen beber y, por supuesto, el buen vivir. “Zarambolas” pasa de todo, nada le afecta y sólo se preocupa por vivir y disfrutar de la vida mientras se pueda.
Dos personajes clave en los Carnavales de Bilbao que se encierran en cada bilbaíno que son juzgados, cada Carnaval, en el llamado “Juicio a Farolín y Zarambolas”, un juicio que se instituyó en los Carnavales de 1984 como importación de las tradiciones rurales vizcaínas, tradiciones carnavalescas en las que se juzgaba lo bueno y lo malo pero que, al trasladarse al Carnaval de Bilbao, adquieren un tono humorístico en el que se juzga la propia personalidad del bilbaíno. Obviamente se trata de un juicio en tono carnavalesco lleno de humor, cuyo escenario es el “Bilborock” de la ciudad (la antigua Iglesia de la Merced, que puedes localizar en este callejero de Bilbao en PDF o en el mapa de Bilbao que encontrarás más abajo en esta misma página) y que ve incrementado su atractivo popular porque estos dos personajes, cada año, son encarnados por personas famosas, sean o no de Bilbao, que son elegidas y que aceptan el “cargo” de buena gana para participar en uno de los momentos más simpáticos y tradicionales de los Carnavales bilbaínos.

Efectivamente, “Farolín” y “Zarambolas” son encarnados cada año por una personalidad conocida, no necesariamente de Bilbao, siendo elegidos por la “Orden Botxera de Farolín y Zarambolas”, la cual fue creada por la comparsa “Moskotarrak” el 10 de febrero de 1999 en el desaparecido Café Boulevard, año en el que esta “Orden” asumió la responsabilidad de nombrar cada año a estos personajes, reuniéndose a tal fin el primer lunes tras los Reyes Magos en una chocolatada que tiene lugar en el Café Iruña y en la que se decide quiénes serán el “Farolín” y el “Zarambolas” para los Carnavales de ese año. Para la elección de estos dos personajes se abre un período de presentación de candidatos que se cierra en diciembre del año anterior, candidatos que son propuestos por los ciudadanos. La “Orden Botxera de Farolín y Zarambolas” cuenta como “honorables pares” o miembros con quienes han sido en años anteriores “Farolín” y “Zarambolas”, destacando en esa relación personajes tan conocidos como el entrenador de fútbol Javier Clemente, el compositor ya fallecido Carmelo Bernaola, el periodista José María Múgica o el que fuera Alcalde de Bilbao José María Gorordo; relación en la que también hay personajes no tan conocidos (desde un portero de hotel a un cantante callejero), así como, incluso, edificios o entidades (como fue el caso de “Tele Bilbao” en 1997, que asumió el cargo de “Zarambolas”, o el caso del Teatro Arriaga, “Farolín” en 1987).

Como hemos dicho, “Farolín” y “Zarambolas” representan las dos mitades de todo bilbaíno, el cual, a su vez, constituye un personaje en si mismo de los Carnavales: el “Txirene”. Efectivamente, el “Txirene” y sus “txirenadas” (las ocurrencias divertidas del “Txirene”) es el bilbaíno en estado puro, un personaje que reúne las figuras de “Farolín” y “Zarambolas”, un personaje chistoso, fanfarrón y que gusta del buen vivir, y ya sea, por supuesto, hombre o mujer, ya que, efectivamente, las “txirenadas” de las bilbaínas son también de leyenda. Entendiendo la personalidad del “Txirene” no cabe duda de que los Carnavales en Bilbao son algo muy especial, diferentes de los Carnavales a que estamos acostumbrados, pero, desde luego, sarcásticos por antonomasia, apegados a la tierra y a la tradición y alejados de los artificios propios de otras latitudes, bastante alejados por ello mismo de los orígenes populares de estas celebraciones del mes de febrero.

Y es que los Carnavales de Bilbao son esencialmente populares, participativos, sin grandes lujos, que nacen del sentir del pueblo articulado en las Comparsas, verdaderas protagonistas de las actividades que se organizan durante estas fiestas por todo Bilbao. Chocolatadas, desfiles y fiestas infantiles, el “Trapu Zaharra” o “Teatro Trapero”, los pasacalles de “txistularis” y gaiteros, los imprescindibles Gigantes y Cabezudos, los hinchables gigantes que llenan de vida y colorido las calles bilbaínas, así como las deliciosas “Pucheras” entre otros elementos de la fiesta carnavalesca de Bilbao, elementos que constituyen las ofertas que deleitarán al viajero que busca en esta ciudad el retorno a lo tradicional y a lo terreno, sin olvidar, por supuesto, el inevitable “Entierro y Quema de la Sardina” en la Plaza Nueva que cierra las fiestas carnavalescas, evento que, tratándose de Bilbao, necesita de un indispensable evento gastronómico como es la popular “Sardinada Solidaria” cuyos ingresos se destinan a una ONG, normalmente “Cáritas”. Mil y una posibilidades para disfrutar de todos y cada uno de los rincones de una ciudad diferente, abierta y popular, algo que se ve especialmente en los Carnavales, unas fechas en las que, aunque el tiempo no acompañe especialmente, Bilbao resulta un destino delicioso para escapar de la rutina y la artificiosidad del día a día.

El Día de la Amatxu y la Festividad de BegoñaEl Día de la Amatxu y la Festividad de Begoña…

Bilbao
Siendo las anteriores las citas festivas más populares de Bilbao y las que más se reconocen en el exterior, sin embargo, existen otras celebraciones que, aún siendo más recoletas y menos expresivas en su contenido, no dejan de ser expresión de la participación popular que caracteriza a esta ciudad.

Sin duda, una de las fiestas más significativas en este terreno se celebra, por partida doble, los días 15 de agosto (“Día de la Asunción de María” o “Día de la Amatxu“) y 11 de octubre (“Festividad de Begoña”), dos días en los que se honra a la Madre de Dios de Begoña, quien hace las veces de Patrona de Bilbao, a pesar de que el Patrón oficial es el Apóstol Santiago el Mayor (hay que aclarar que el fervor hacia la Madre de Dios de Begoña se debe a que, en realidad, ésta es la Patrona de toda la provincia de Vizcaya), dos días con una misma finalidad religiosa pero con un contenido bien diferente.

Efectivamente, tal es el fervor que se tiene por la Madre de Dios de Begoña en Bilbao que se le dedican dos días: el 15 de agosto para las celebraciones de carácter más popular y el día 11 de octubre para las celebraciones más litúrgicas. En todo caso, estas dos celebraciones han de enmarcarse en el entorno de la Basílica de Nuestra Señora de Begoña, un edificio encuadrado en el Barrio de La Salve, barrio que debe su nombre al saludo o “Salve” que los marineros hacían a la entrada de Bilbao por la Ría, justo en el recodo en el que se ubica este barrio y desde el primero que se ve la Basílica de Begoña, lo que nos da una idea del fervor que por la “Amatxu” sienten los bilbaínos. Esta Basílica de Begoña tiene su Historia, muy implicada en la propia Historia del País Vasco, especialmente de la provincia de Vizcaya, como fueron los períodos de la Guerra de la Independencia contra los franceses y los de las Guerras Carlistas, períodos en los que la Basílica fue pieza clave de los acontecimientos históricos que en Bilbao se sucedieron en aquellos tiempos por ser este edificio plaza estratégica y disputada por los contendientes. Quizás por esa importancia histórica, la Basílica de Nuestra Señora de Begoña es el centro neurálgico de las celebraciones en honor de la “Amatxu”, el lugar en el que, en las dos fechas señaladas, los bilbaínos se congregan para honrar a su Señora más allá de lo religioso, enmarcándose esas honras en un plano en el que Bilbao rememora su glorioso y rico pasado histórico.

De esas dos fechas, quizás la primera, la del 15 de agosto, tiene un carácter más popular al solaparse con la “Aste Nagusia”, celebración que absorbe cualquier otro tipo de consideración, incluida la religiosa. Si originariamente la festividad del 15 de agosto tenía por finalidad honrar en exclusiva a la “Amatxu”, hoy, sin embargo, el jolgorio y el carácter “irreverente” de la “Aste Nagusia” ensombrecen sobremanera las celebraciones litúrgicas que tienen lugar en la Basílica de Nuestra Señora de Begoña, de ahí la necesidad de que la “Amatxu” cuente con otro día de homenaje para ella en exclusiva, día que es, precisamente, el 11 de octubre.

Efectivamente, el 11 de octubre se reserva para la “Festividad de Begoña”. Las calles de Bilbao ya no están llenas de ruido como ocurre en agosto y el frío hace que los bilbaínos prefieran el recogimiento y la introspección, momento ideal para para dedicar un día a la exaltación religiosa de la Patrona de Vizcaya y en el que las Comparsas de la “Aste Nagusia” ceden el testigo a la “Hermandad Penitencial de Nuestra Señora de Begoña”, la Hermandad encargada de organizar los actos religiosos de ambas fechas, pero que, desde luego, adquiere su mayor protagonismo el 11 de octubre, la fecha litúrgica por excelencia para honrar a la “Amatxu”, una fecha en la que las celebraciones religiosas y las procesiones son las protagonistas.

Sin embargo, como no podía ser menos en una ciudad como Bilbao, la solemnidad litúrgica siempre deja un hueco a la sonrisa popular, siendo su máxima expresión en esta fecha la llamada “Fiesta de los Txikiteros” (http://www.viajeahorro2.com/de-txikiteo-y-poteo-por-bilbao/), una fiesta instituida en el año 1964 por Epifanio Mezo, párroco de la Basílica Catedral del Señor Santiago, fiesta que, desde luego, ha calado profundamente en las tradiciones bilbaínas y que constituye un evento imprescindible el día 11 de octubre y que consiste en que los “txikiteros” de Bilbao hacen un recorrido gastronómico por el Casco Viejo de Bilbao en honor de esta costumbre y tradición tan bilbaína consistente en disfrutar del buen vino y la buena comida en compañía de los amigos, practicando, a modo de procesión, el tradicional “txikiteo” y “poteo” (http://www.viajeahorro2.com/de-txikiteo-y-poteo-por-bilbao/) por las calles del Casco Viejo de Bilbao, práctica que no es otra cosa que el recorrer el Viejo Bilbao de bar en bar y de taberna en taberna disfrutando de sus “pintxos” y de sus vinos y sidras; en todo caso, otra forma de homenajear a la “Amatxu”, sin olvidar, por supuesto, los homenajes religiosos debidos, entre los que destaca la multitudinaria ofrenda floral a Nuestra Señora de Begoña, previa siempre a cualquier otro tipo de acto festivo durante este día, o la impresionante “Procesión de Antorchas” que tiene lugar por las calles de Bilbao el día 10 por la noche.

Como puedes ver, la devoción de los bilbaínos por su “Amatxu” no impide que la compaginen con su otra devoción: el buen vivir. Así, los bilbaínos dedican dos días del calendario para compaginar esas dos devociones sin menoscabar ninguna de las dos; dos días perfectos para visitar Bilbao según el tipo de viaje que querramos disfrutar y el Bilbao que pretendamos conocer.

De Santa Águeda a la Navidad en BilbaoDe Santa Águeda a la Navidad en Bilbao…

Bilbao
Fuera ya de las grandes citas festivas multitudinarias que congregan en Bilbao a propios y extraños, existen otras fechas en el calendario festivo de la Villa que son dignos de destacar para escaparse a Bilbao y disfrutar de una o varias jornadas de descanso y de lo mejor del “Botxo”.

Una de esas fechas de visita obligada es Santa Águeda, fiesta que en el calendario está señalada en el día 5 de febrero pero que, en Bilbao, se celebra la noche del día 4, al igual que en el resto de localidades del País Vasco, como es tradición, no obstante lo cual, durante el día siguiente se celebran una serie de actos en honor a la Santa, entre los que destacan los cantos que en diferentes lugares de Bilbao se hacen por las calles a la Santa, formando coros en los que participan, incluso, diferentes asociaciones cívicas y grupos de profesionales, como por ejemplo los bomberos. En todo caso, el núcleo de la fiesta es, como indicamos, la noche del día 4, noche en la que coros de gente recorren las calles entonando una tradicional canción en honor de la Santa, ataviados con trajes típicos, entre los cuales también se encuentran numerosos niños, que suelen portar unos palos con los que golpean el suelo durante su recorrido.

Santa Águeda es la Patrona del País Vasco, de ahí que este día se celebre en toda la Comunidad Autónoma, destacando las romerías que tienen lugar el domingo siguiente en numerosas poblaciones, siendo una de las más conocidas la que se realiza en Barakaldo, al Santuario de Santa Águeda en Kastrexana. Y es que, Santa Águeda se identifica bastante bien con el carácter matriarcal tan tradicional en la sociedad vasca, siendo una figura llena de fuerza y de decisión, como tradicionalmente se caracteriza a las matriarcas vascas. Esta Santa fue martirizada en Catania en el año 251 por querer preservar su virginidad frente a la propuesta de matrimonio del Gobernador romano Quinciano, quien ordenó que fuera encerrada en un prostíbulo para quebrar su voluntad virginal, algo que no consiguió el Gobernador romano, por lo que éste ordena azotarla cruelmente y destrozarle el pecho a machetazos, por lo que Santa Águeda simboliza a la perfección el ideario y virtudes de la “Ama” vasca, de ahí la devoción que por ella se siente y el que sea la Patrona del País Vasco.

Como siempre, y en el caso de Santa Águeda, se vuelve a poner de manifiesto el carácter popular, participativo y tradicional de las celebraciones bilbaínas, como es el caso del Día de San Blas, el cual se celebra el 3 de febrero. Durante este día se celebra una tradicional romería en honor del Santo al que se atribuye el don de curar los dolores de garganta (no en vano, San Blas fue médico y se le atribuye el milagro de curar la garganta de un niño al que se le atravesó una espina de pescado). San Blas fue Obispo en Armenia en el siglo III, y fue perseguido por el Emperador Diocleciano, por lo que tuvo que ocultarse como ermitaño al Monte Argeo, dándosele muerto en el año 316 por el Emperador Linicio, quien ordenó que su cuerpo fuera desgarrado con garfios de hierro y decapitado.

En cualquier caso, y volviendo a lo terrenal, el Día de San Blas es tradicional comer las “rosquillas de San Blas” y bendecir los “cordones de San Blas”, unos cordones de colores que los bilbañinos bendicen ante la imagen del Santo situada en la Iglesia de San Nicolás, la cual está situada en la Plaza del Arenal (te puedes situar en el mapa de Bilbao que encontrarás más abajo, o con este callejero de Bilbao en PDF), Plaza en la que se pueden adquirir en un mercadillo que se monta este día las populares rosquillas y los referidos cordones, los cuales hay que colocarlos en el cuello durante nueve días, transcurridos los cuales hay que quemarlos para que San Blas proteja nuestra garganta.

Y, cómo no, la obligada Semana Santa es otra cita imprescindible en el calendario festivo bilbaíno, si bien se trata de una celebración mucho más modesta que la que tiene lugar en otras ciudades españolas. Efectivamente, la Semana Santa de Bilbao es mucho más recoleta y con menos pretensiones que las más grandiosas que podemos celebrar en el resto de España, tal vez porque la Semana Santa bilbaína ha atravesado por diferentes etapas que condujeron a una cierta decadencia de la misma, una decadencia que se ha tratado de superar en los últimos años, dando más esplendor y relevancia a estas fechas sacras. Consecuencia de ese esfuerzo por recuperar una de las tradiciones más antiguas de nuestro país, Bilbao cuenta ya con casi una treintena de pasos que aúnan casi ochenta imágenes, algunas de las cuales datan su antigüedad del siglo XVI, imágenes que recorren las calles de la Villa en procesiones de las cuales, la mayoría, parten de la Iglesia de los Santos Juanes, siendo una de las más importantes y antiguas la procesión de la Cofradía de la Santa Vera Cruz.

Las fechas de la Semana Santa son perfectas para visitar Bilbao si no se es dado a los alborotos y masas de gente, ya que la ciudad se nos mostrará en un momento de recogimiento religioso y será una forma diferente de disfrutar de los encantos de esta ciudad, descubriendo una Semana Santa, no tan espectacular si la comparamos con otras, pero no carente de fervor.

Y abriendo las Navidades, el 21 de diciembre se celebra Santo Tomás, un día en el que resulta encantador visitar la feria de ganado que se monta entre el El Arenal y la Plaza Nueva, feria en la que destacan las gallinas y pollos que ofrecen los dueños de los caseríos de la contornada, así como las verduras y hortalizas procedentes de los mismos, todo un alarde de tradición y artesanía en la crianza de los productos que harán las delicias de los comensales que se sienten a las mesas de los restaurantes bilbaínos para disfrutar de su excelente gastronomía natural y tradicional.

Y, después de Santo Tomás, vienen las Navidades bilbaínas, un momento en el que ese carácter popular y participativo de los vecinos del “Botxo” se vuelve a poner de manifiesto. Miles de luces adornando las calles de la ciudad, parques infantiles y actos de animación para los más pequeños por doquier, con las tradicionales chocolatadas y los imprescindibles concursos de escaparates que adornan y engalanan cada rincón de la ciudad, especialmente en el Casco Viejo, y, por supuesto, la omnipresencia del “Olentzero”, el tradicional carbonero borracho y bonachón que en Navidad hace la competencia a los todopoderosos “Reyes Magos”, competencia sin embargo sana, ya que ambas figuras tradicionales comparten la Navidad y se la reparten con Justicia: el “Olentzero” tiene su protagonismo la noche del 24 de diciembre, repartiendo ilusión entre los niños tras la gran recepción que se le da por la ciudad el día 23 a lomos de su “Pottoka” gigante (una raza de caballo propia del País Vasco) y acompañado de su compañera “Mari Domingi”, la “Lamia” (personaje mitológico vasco) y los “galtzagorris” (duendes con pantalones rojos); y los “Reyes Magos”, cómo no, la noche del 5 de enero, con la tradicional “Cabalgata de los Reyes Magos” que recorre las calles de Bilbao ilusionando a los más pequeños a la espera de recibir los regalos que les dejarán estas tres figuras mitológicas esa misma noche.

Las Navidades en Bilbao son especialmente entrañables y tradicionales, unas fiestas en las que se ha sabido recuperar la figura tradicional del “Olentzero” haciéndola compatible con la de los “Reyes Magos”, algo que, desde luego, los más pequeños agradecen especialmente al obtener sus regalos por partida doble en estas fechas cargadas de magia e ilusión.

Noviembre, “Mes de la Herencia” en el Smithsonian

Si durante este me de noviembre viajas a Washington, dispones de un atractivo más en tu visita: el “Mes de la Herencia” en el Smithsonian. Se trata de un recorrido por la Historia y la cultura de los indios americanos a los que se homenajea por el mayor complejo de museos del Mundo.

El Smithsonian es, efectivamente, el mayor complejo de museos del Mundo, ya que comprende 18 museos y galerías que integran la Institución Smithsonian, incluyendo el Parque Zoológico Nacional, albergando 136 millones de piezas de museo y muestras en su fideicomiso para el pueblo estadounidense. Además, la Institución Smithsonian lleva a cabo una ingente labor cultural y de promoción, ya que constituye un centro de investigaciones que se centra en la educación pública, otorgando becas en los campos del Arte, la Ciencia y la Historia.

Cumpliendo con esa misión, la Institución Smithsonian dedica el mes de noviembre a promocionar y profundizar en el estudio de la herencia india de los EE.UU., bajo el nombre de “Mes de la Herencia”, durante el cual los visitantes podrán disfrutar de una exposición impresionante a lo largo de los 18 museos que componen el Smithsonian, en la cual se integran obras de arte, artesanías, charlas, conferencias, documentales y películas sobre el pueblo indio, sin olvidar los talleres sobre la artesanía india en los que los visitantes pueden participar para, por ejemplo, elaborar un collar indio, adquiriendo un papel esencial en todo este conjunto expositivo el National Museum of the American Indian, integrante también del complejo Smithsonian.

Sin embargo, a pesar de que es el mes de noviembre el dedicado a pueblo indio americano, ello sólo es el arranque de un largo período de exposiciones y actividades que se prolongarán hasta el próximo año, aunque bien es cierto que las actividades más interesantes se desarrollan a lo largo de este mes. La exposición “Cuatro Reyes Indios” de la National Portrait Gallery, la exposición “Indian/Not Indian” de Fritz Scholder, la obra de teatro “Kick” en el National Museum of the American Indian, …, son sólo un ejemplo del despliegue de actividades, exposiciones, conferencias y charlas que marcan este mes de noviembre en el Smithsonian para profundizar más aún en la rica cultura de los verdaderos nativos americanos.

Ciertamente, un atractivo más para visitar la capital de los EE.UU., más allá de los indispensables monumentos que jalonan Washington, de sus impresionantes edificios gubernamentales y de sus inmensas y perfectas avenidas. Un mes perfecto para disfrutar de Washington de una manera diferente, más allá de los tópicos.

Fundado en el año 1846 con fondos legados a los Estados Unidos por el científico británico James Smithson para aumentar y difundir el conocimiento, el Smithsonian se ha ido convirtiendo en punto de referencia para los amantes del Arte y la Cultura con mayúsculas, de la Historia y de la Ciencia abiertas al pueblo, a la gente, por lo que su carácter popular y participativo lo alejan de los “grandes museos” en los que, muchas veces, la cultura se convierte en un elemento diferenciador y elitista. Se ha cumplido así la intención de James Smithson de acercar la cultura al pueblo.

Diez de los museos y galerías del Smithsonian están ubicados en el National Mall (la Explanada Nacional) entre el Monumento a Washington y el Capitolio de los Estados Unidos. Otros seis museos y el parque zoológico se encuentran en otros lugares en el área metropolitana de Washington. El Museo Nacional de Diseño Cooper-Hewitt y el Centro George Gustav Heye del Museo Nacional del Indígena Americano están ubicados en la Ciudad de Nueva York. Un nuevo museo del Smithsonian, el Museo Nacional de Historia y Cultura Africana-Americana, se establecerá en el National Mall en Washington. El Edificio de las Artes y las Industrias se encuentra cerrado actualmente por renovaciones.

Ya lo sabes, si viajas este mes de noviembre a Washington no puedes dejar de visitar el Smithsonian y su “Mes de la Herencia” para conocer más sobre los verdaderos y originarios americanos, su cultura, su historia y su arte. Un conjunto de exposiciones y actividades imprescindibles si quieres conocer más sobre este inmenso país que son los Estados Unidos.

Si comienzas a tener interés sobre el “Mes de la Herencia” y su significado, fechas, lugares y horarios, visita la página oficial del Smithsonian.